Turismo Carretera
A medio siglo de la gesta imbatible del “7 de Oro” de Roberto Mouras
Se cumplen cincuenta años de la histórica racha de seis victorias consecutivas logradas por Roberto Mouras con el mítico Chevrolet del Turismo Carretera preparado por Omar Wilke y Jorge Pedersoli.

El automovilismo argentino recuerda una de las páginas más notables de su historia deportiva al cumplirse medio siglo de la marca inalcanzable establecida por Roberto José Mouras en el Turismo Carretera. El 10 de octubre de 1976, en el marco de la Vuelta de Olavarría, el piloto de Carlos Casares concretó su sexta victoria consecutiva al comando de un Chevrolet que quedaría grabado para siempre en la memoria de los fanáticos bajo el nombre de el 7 de Oro.
El nacimiento de una leyenda mecánica
La gesta de aquel Chevrolet no se explica sin repasar su compleja génesis técnica. Tras competir durante tres temporadas y 26 competencias al volante de un Torino —con un balance adverso de 18 abandonos y dos presencias frustradas en la largada—, Mouras decidió cambiar de rumbo en 1974 y pasarse a la marca de Moño Dorado. Adquirió una unidad construida por Juan Carlos el Gallego Fernández y asistida en los motores y la puesta a punto por la dupla integrada por Omar Wilke y Jorge Pedersoli.
Aquella primera Chevy roja disputó nueve carreras hasta que un accidente fortuito, cuando el vehículo se precipitó desde el camión transportador de regreso al taller, destruyó por completo la estructura. Para el campeonato de 1975, la Comisión de Concesionarios de General Motors encargó un nuevo auto con el cual Mouras encaró el inicio de la temporada. Sin embargo, un despiste de Pedersoli durante un traslado obligó a improvisar un tercer chasis en Carlos Casares aprovechando elementos rescatados de la jaula anterior.
Ese vehículo híbrido, que terminó luciendo el número 7 en el Gran Premio de aquel año, comenzó a mostrar una fiabilidad notable que anticipaba la contundencia que llegaría en la temporada siguiente. Ya instalado en el taller oficial de la Comisión de Concesionarios bajo la supervisión ininterrumpida de Wilke y Pedersoli, y con el ingeniero Ricardo Joseph en la logística, el auto se transformó en una máquina perfecta.
La racha de las seis victorias consecutivas
El camino hacia el récord comenzó a gestarse con un tercer puesto en la apertura del torneo disputada en Buenos Aires y un séptimo lugar en 25 de Mayo. A partir de allí se desató la serie triunfal. Las primeras tres conquistas llegaron de manera sucesiva en Bahía Blanca el 9 de mayo de 1976, San Miguel del Monte el 13 de junio y la primera presentación en Olavarría el 25 de julio, todas aún con el tradicional tono rojo en su carrocería.
Para el Gran Premio del Llano, disputado en Laboulaye, el arribo de la marca Old Smuggler como sponsor principal modificó radicalmente la estética del Chevrolet, que adoptó el característico color dorado. Lejos de mermar su andar, la nueva decoración pareció potenciar el rendimiento colectivo. En esa competencia, Mouras protagonizó una remontada memorable al descontar cuatro minutos de diferencia para quedarse con el triunfo por margen de dos, una actuación que el propio piloto catalogó años más tarde como la mejor de su campaña deportiva.
La imponente cadena de éxitos continuó con sendas victorias en San Miguel del Monte el 19 de septiembre y se cerró de manera definitiva el 10 de octubre nuevamente en Olavarría, completando la inédita e imbatible marca de seis triunfos al hilo dentro de la máxima categoría nacional.