Fórmula 1
Andrea Kimi Antonelli explicó por qué no usará el número 1 en Mercedes durante la temporada 2027
El flamante campeón mundial de la categoría confirmó que mantendrá el dorsal 12 en su monoplaza por cuestiones sentimentales, de cábala y un homenaje histórico.

Una decisión firme tras la consagración
La reciente consagración de Andrea Kimi Antonelli como campeón mundial de la Fórmula 1 no modificará una de las insignias que lo acompañaron a lo largo de su trayectoria deportiva. A contramano de la tradición que permite al monarca reinante portar el dorsal número 1, el piloto italiano confirmó que mantendrá el número 12 en su monoplaza del equipo Mercedes de cara a la temporada 2027.
En declaraciones brindadas a Motorsport.com tras la definición del campeonato en el Gran Premio de la Ciudad de México, el joven competidor despejó cualquier duda sobre el futuro visual de su coche. Lejos de optar por la distinción clásica del campeón, prefirió priorizar los vínculos afectivos y simbólicos que forjó desde sus inicios en el automovilismo internacional.
El homenaje a Senna y los orígenes en monoplazas
El número 12 posee una carga emocional sumamente profunda para el piloto de Mercedes. Por un lado, funciona como un tributo directo a Ayrton Senna, una de las figuras históricas que marcaron su infancia y su visión del automovilismo. Por el otro, guarda relación directa con sus primeros pasos en los monoplazas, ya que fue el dígito con el que compitió durante su etapa formativa en la Fórmula 4.
Este vínculo numérico encierra además una coincidencia estadística de peso dentro de los libros de la categoría reina. Tras asegurar el título mundial en tierras mexicanas, Antonelli se erigió como el primer piloto en coronarse dentro de la máxima categoría portando el número 12 desde que el propio Ayrton Senna lo hiciera en la temporada 1988.
Humildad, objetivos y supersticiones personales
Más allá del factor emocional y del guiño histórico, el flamante campeón mundial argumentó que conservar el mismo dorsal responde a una necesidad de orden psicológico y deportivo. Mantener el número que lo acompañó en su ascenso le otorga, según sus propias palabras, una herramienta para conservar los pies sobre la tierra y encarar el nuevo ciclo competitivo con la misma mentalidad.
A esta postura se suma un factor completamente terrenal y ligado estrictamente a las cábalas del piloto. Sin rodeos y entre risas, el italiano reconoció públicamente que es una persona sumamente supersticiosa y que el dígito que identifica al campeón nunca le reportó buenos resultados en el pasado, al punto de asegurar que cada vez que debió utilizarlo las cosas no salieron como esperaba.
El cierre de un fin de semana exigente
La cautela demostrada por Antonelli a la hora de elegir sus símbolos también se reflejó en su enfoque durante el fin de semana de la coronación. Antes de que los números cerraran matemáticamente a su favor, el piloto optó por aislarse de las felicitaciones anticipadas de invitados y aficionados, bajo la premisa de que un objetivo deportivo no se da por sentado hasta cruzar la bandera a cuadros definitiva.
Con el título ya asegurado y la planificación técnica enfocada en el próximo campeonato, la estructura de Brackey y su flamante campeón ya tienen la mente puesta en los compromisos venideros del calendario internacional de la máxima categoría, donde continuará la actividad oficial.