CATEGORÍA NACIONAL
Aquel triunfo agónico de Marcelo Ciarrocchi en El Zonda de San Juan
En la antesala de una nueva visita del Top Race al histórico autódromo sanjuanino, recordamos cómo fue la exigente competencia disputada el pasado abril y el desarrollo táctico que consagró a Marcelo Ciarrocchi.

El Top Race se prepara para disputar la octava fecha de su calendario en el autódromo Eduardo Copello, más conocido como El Zonda, en la provincia de San Juan. En la previa de este nuevo compromiso dentro del trazado cuyano, donde la especialidad compartirá escenario con el TC2000 y la Fórmula Nacional, resulta fundamental repasar lo que dejó la última presentación de la categoría en ese escenario.
Una definición para el infarto en suelo sanjuanino
La última competencia oficial del Top Race en el mítico circuito cordillerano se llevó a cabo el 12 de abril. Aquella cita quedó en manos de Marcelo Ciarrocchi al volante del Ford Mondeo atendido por el equipo Halcon Motorsport. El piloto cordobés edificó una victoria trabajada tras aprovechar con precisión quirúrgica los múltiples incidentes que marcaron el desarrollo de la carrera desde el semáforo verde hasta la bandera a cuadros.
Las alternativas comenzaron temprano en la tarde sanjuanina. En los primeros metros de velocidad, Juan Pablo Traverso y Roberto Lobay llegaron en absoluta paridad a una de las variantes iniciales. Ninguno de los dos cedió terreno, lo que derivó en un roce inevitable que los dejó marginados de la pista de manera prematura y perjudicó directamente a Diego Verriello, quien también sufrió las consecuencias del embrollo.
Maniobras precisas y cambios en la cima
Como saldo de aquel incidente inicial, Norberto Grosso heredó la posición de privilegio al comando de su unidad, secundado de cerca por Fabián Flaqué y el propio Ciarrocchi. Sin embargo, el ordenamiento en la vanguardia duró poco. Cerrando el primer giro, Ciarrocchi ejecutó una maniobra clásica de tijera sobre Flaqué para adueñarse de la segunda colocación y, de inmediato, estiró el frenaje por el sector externo en la última curva para capturar el liderazgo absoluto.
A partir de ese momento, la carrera planteó un duelo estratégico de defensas y ataques constantes. Norberto Grosso intentó recuperar terreno con una maniobra incisiva en el sector conocido como la viborita, pero un leve roce lo obligó a levantar la exigencia para evitar un despiste mayor, circunstancia que Flaqué aprovechó para consolidarse como el escolta principal a falta de veinte minutos para el cierre.
Abandonos y tensión hasta el último giro
La dureza característica de El Zonda volvió a cobrar protagonismo con el correr de los minutos. Diego Verriello no pudo sostener el ritmo tras los daños sufridos en el incidente inicial y terminó impactando contra uno de los paredones de contención, mismo destino que sufrieron posteriormente pilotos como Ayrton Gardoqui y el propio Lobay, acrecentando la dificultad de un trazado que no otorga margen de error.
En los tramos finales, con el reloj marcando los últimos cinco minutos de competencia, Flaqué intentó un último golpe de escena lanzando su vehículo en la curva decisiva. Ciarrocchi administró con oficio la resistencia de su Ford, aguantó la embestida y se favoreció indirectamente de un intento de sobrepaso que Nereo Queijeiro intentó sobre su compañero, lo que le permitió estirar una diferencia indescontable.