Fórmula 1
Cambios profundos en el circuito de Madring tras su decepcionante debut en la Fórmula 1
Los organizadores del Gran Premio de España confirmaron que evalúan modificar tres zonas críticas de la pista madrileña para garantizar maniobras de sobrepaso de cara a la temporada 2027.

El estreno del circuito de Madring en el calendario de la Fórmula 1 dejó sensaciones negativas en términos de espectáculo deportivo y capacidad de maniobra para los monoplazas. Tal como se temía en la previa por parte de los pilotos, la pista madrileña se mostró sumamente compleja para permitir adelantamientos durante la competencia oficial del Gran Premio de España, lo que obligó a los responsables del trazado a proyectar modificaciones estructurales de cara al año 2027.
Durante la carrera principal, las previsiones más pesimistas se cumplieron al comprobarse la extrema dificultad que experimentaron los competidores para avanzar posiciones en la pista. Con la excepción del movimiento inicial en la largada, la competencia careció de maniobras de sobrepaso genuinas a lo largo de los giros, un déficit que dejó registros paupérrimos si se los compara con otras sedes históricas del campeonato mundial.
Un circuito exigente para clasificar pero nulo para correr
Si bien el diseño general del circuito de Madring cosechó elogios por su grado de exigencia técnica y la complejidad de sectores particulares —como la curva peraltada denominada La Monumental, muy celebrada por los pilotos durante las tandas de clasificación—, la falta absoluta de puntos claros para el intercambio de posiciones opacó el fin de semana.
Incluso, los registros extraoficiales indican que la cantidad de adelantamientos en pista quedó por debajo de los números registrados en circuitos tradicionales por su complejidad de paso, como el principado de Mónaco, donde habitualmente se contabilizan unas diez maniobras de cambio de posición durante el Gran Premio.
Entre los escasos pasajes de lucha cuerpo a cuerpo que se contabilizaron durante el desarrollo de la prueba se destacaron el avance del piloto neocelandés Liam Lawson sobre el argentino Franco Colapinto, y posteriormente la maniobra en la que el británico George Russell logró superar al propio Lawson.
El factor técnico y el diseño de la polémica chicana
Parte de la monotonía observada en el desarrollo de la carrera estuvo vinculada a factores de rendimiento técnico de los compuestos suministrados por el proveedor oficial. En particular, la elección de los neumáticos de compuesto duro generó una degradación escasa, situación que impidió la aparición de estrategias diversificadas o diferencias de ritmo marcadas entre los distintos equipos.
Sin embargo, el núcleo del problema recayó en la traza arquitectónica de la pista. El sector que teóricamente debía funcionar como el punto más propicio para intentar un adelantamiento —la chicana compuesta por las curvas 5 y 6, situada al final de la extensa recta posterior al complejo inicial de giros— terminó por diseñarse de un modo que desincentivaba cualquier intento de arriesgar una maniobra.
Voces autorizadas del paddock ya habían advertido sobre esta limitación antes de la actividad oficial en pista. El piloto británico Ollie Bearman señaló con claridad antes del inicio de la actividad que el radio de frenada en curva anulaba las trayectorias alternativas, imposibilitando que un competidor pudiera arrojar su vehículo por el sector interno para intentar ganar la cuerda.