TURISMO CARRETERA
Cuando Diego Maradona se subió a un Turismo Carretera y vivió la velocidad junto a Oscar Aventín
Aquel episodio de 1991 en el autódromo de Buenos Aires donde el Diez ocupó la butaca derecha del Falcon del Puma y experimentó la exigencia de la categoría.

Una visita inesperada al autódromo porteño
La relación entre las máximas figuras del deporte argentino y el automovilismo nacional dejó momentos memorables a lo largo de los años. Entre ellos, uno de los más recordados tuvo como protagonista a Diego Armando Maradona, quien demostró en varias oportunidades su fascinación por los vehículos de competición y la velocidad pura.
El episodio que quedó grabado en la historia del Turismo Carretera ocurrió el 1° de septiembre de 1991. En el marco de la novena fecha del campeonato disputada en el autódromo de Buenos Aires, el entonces campeón del mundo se hizo presente en el circuito y sorprendió a todos al aceptar la propuesta de subirse a un auto de competición.
La experiencia desde la butaca derecha
El vehículo elegido fue el Ford Falcon impulsado por Oscar "Puma" Aventín. Maradona ocupó la butaca del acompañante para dar una serie de giros previos a la competencia oficial, experimentando en primera persona las exigencias dinámicas y la aceleración característica de los potentes impulsores de la categoría más antigua del país.
Lejos de mantenerse indiferente ante la maniobra, el propio Diez reconoció tiempo después que la vivencia superó sus expectativas iniciales y le generó una fuerte impresión al momento de encarar las curvas a alta velocidad. En declaraciones recordadas, admitió que experimentó un susto considerable al percibir cómo frenaba y doblaba un vehículo concebido para el automovilismo de pista.
El detrás de escena contado por los protagonistas
Aventín, por su parte, repasó aquel suceso en entrevistas con medios especializados y aclaró que la llegada del ex futbolista no formaba parte de ninguna producción previa ni campaña publicitaria planificada. El vínculo comercial que el piloto mantenía con una reconocida marca de terminales automotrices facilitó el acercamiento informal en los boxes.
La jornada se coronó de la mejor manera para el piloto de Ford. Tras las vueltas compartidas con Maradona, Aventín saltó a la pista para disputar la final de la novena fecha y se quedó con la victoria en el trazado porteño, un triunfo clave dentro de una temporada consagratoria.
Un cierre con festejo en el podio
Aquel éxito dominical formó parte de la cosecha de cinco triunfos que el Puma concretó a lo largo del año calendario de 1991, campaña en la que terminaría alzándose con el primero de sus dos títulos en la categoría máxima del automovilismo argentino.
Como corolario de una tarde poco convencional, Maradona se sumó a los festejos oficiales tras la caída de la bandera a cuadros, compartiendo el podio con el ganador en una postal que unió definitivamente a dos de los máximos exponentes del deporte nacional en aquel período.