Fórmula 1
Cuando Jos Verstappen generaba en la Fórmula 1 la misma revolución que hoy despierta su hijo Max
Antes de que Max Verstappen dominara la máxima categoría, su padre Jos vivió un ascenso meteórico que desató una puja entre las principales escuderías a comienzos de los años noventa.

La frustración deportiva acumulada por Jos Verstappen a lo largo de su trayectoria en la Fórmula 1 es un componente central de la meticulosa preparación que estructuró para forjar la campaña de su hijo Max. Sin embargo, con el paso de los años suele diluirse la dimensión exacta del fenómeno que representó el propio Jos a comienzos de la década del noventa, cuando el automovilismo internacional lo catalogaba como un futuro campeón mundial con idéntico fervor al que rodeó el debut de Max en 2015.
Un salto abrupto desde el karting
El punto de inflexión que disparó aquella enorme expectativa ocurrió a fines de septiembre de 1993 en el circuito portugués de Estoril. Con apenas veintiún años y transcurridos solo dos calendarios desde su salida definitiva del karting, el piloto neerlandés completó una jornada de pruebas a bordo de un monoplaza de la estructura Footwork que dejó perplejos a los ingenieros y cronometristas.
Durante aquel test, Jos marcó un registro cronométrico que, trasladado a la grilla oficial del Gran Premio disputado en ese mismo escenario el fin de semana previo, lo habría ubicado en la décima colocación de partida pese a las limitaciones mecánicas del vehículo. Aunque la evolución del trazado contribuyó a mejorar las condiciones de pista, el impacto global de su manejo resultó indiscutible.
La codiciada joya del mercado
La repercusión mediática fue inmediata y la prestigiosa revista británica Autosport lo situó en su portada bajo el título de la gran aparición del año en la máxima categoría. Especialistas como Mark Hughes recuerdan que se trataba de un valor sumamente cotizado en el mercado de pases, producto de una progresión deportiva fulminante que incluyó su consagración inmediata en el certamen Benelux de GM Lotus tras abandonar el karting.
Su paso por categorías promocionales continuó con una participación estelar como invitado dentro de divisiones superiores en Spa-Francorchamps y un dominio absoluto en la Fórmula 3 alemana. Aquella campaña consagratoria posicionó al neerlandés en el radar de las estructuras más importantes, que veían en su figura al heredero natural de referentes generacionales como Michael Schumacher o Mika Hakkinen.
Una puja entre gigantes
El interés por asegurarse sus servicios derivó en una intensa disputa contractual. Escuderías de la talla de McLaren evaluaron sus condiciones en pista, mientras que Ferrari también mantuvo sondeos formales antes de que el piloto sellara su vínculo definitivo con Benetton, en medio de un clima de absoluto asombro por la velocidad con la que quemaba etapas en el automovilismo internacional.
La actividad oficial de la máxima categoría continuará de acuerdo con el calendario establecido, con la próxima cita programada para el Gran Premio de Estados Unidos en el Circuito de las Américas en Austin, seguido de las escalas en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México y el Autódromo de Interlagos en São Paulo.