TURISMO CARRETERA
Cuando Locomotora Castro giró a más de 200 km/h en un auto de Turismo Carretera
El excampeón mundial de boxeo era un apasionado del automovilismo y en marzo de 2003 se dio el gusto de acelerar en el autódromo de Río Gallegos a bordo del Ford Falcon de Alejandro Occhionero.

La relación entre el deporte de los guantes y el automovilismo nacional tuvo uno de sus momentos más recordados cuando Jorge “Locomotora” Castro, reconocido amante de los fierros, se subió formalmente a un coche de Turismo Carretera para girar a más de 200 kilómetros por hora. Aquella experiencia se materializó el 9 de marzo de 2003 en el autódromo de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, donde el púgil se acercó al sector de boxes con el objetivo claro de experimentar la velocidad desde la butaca derecha de un bólido de la categoría más popular del país.
El protagonista de aquella vivencia sobre el asfalto patagónico fue el piloto necochense Alejandro Occhionero, quien competía con un Ford Falcon atendido por su propia estructura técnica. Al recordar el episodio tras el fallecimiento del boxeador a los 59 años, el excompetidor señaló que el deportista se acercó al equipo con un genuino interés por conocer las sensaciones de manejo desde adentro. No se trataba de la primera incursión de Castro en el ambiente teceísta, ya que previamente se había dejado ver en la apertura de la temporada anterior disputada en el circuito de Mar de Ajó, compartiendo la jornada con su colega Juan Martín “Látigo” Coggi, otro confeso fanático de la velocidad.
Para concretar la subida del excampeón mundial al vehículo de competición, el equipo debió gestionar los permisos pertinentes ante las autoridades fiscalizadoras de la categoría. Dada la jerarquía internacional y la condición de atleta de élite de Castro, la habilitación especial llegó para permitirle completar un par de giros durante una tanda de entrenamientos oficiales. Según relató el propio Occhionero, el boxeador disfrutó plenamente de la exigencia conductiva y demostró un conocimiento previo de la disciplina, viviendo la experiencia con absoluta intensidad sobre un trazado desafiante.
El contexto técnico del Turismo Carretera de aquella época
El automovilismo nacional de fines de los noventa y principios de los años 2000 presentaba características técnicas y reglamentarias sustancialmente diferentes a las actuales. Los vehículos se construían de manera más artesanal a partir de la estructura original del casco, sobre la cual cada escudería diseñaba y fabricaba la jaula antivuelco de forma personalizada. Esta libertad reglamentaria en el desarrollo mecánico y aerodinámico propiciaba mayores diferencias entre las unidades, fomentando una paridad basada en la pericia de los preparadores y una menor dependencia de elementos estandarizados provistos por la propia categoría.
Asimismo, las condiciones de pista diferían por el comportamiento de los neumáticos y la menor carga aerodinámica en comparación con los prototipos actuales. Las gomas sufrían una degradación notable a partir de las primeras vueltas de carrera, lo que obligaba a los pilotos a administrar el desgaste y generaba mayores alternativas de sobrepaso a lo largo de las competencias finales. En ese contexto competitivo, Occhionero supo consolidarse como animador regular del certamen, cosechando un total de catorce podios y seis victorias en series clasificatorias durante su campaña en la máxima divisional.