Fórmula 1
El colapso de Aston Martin en México: por qué abandonaron ambos autos tras cinco giros
Honda y el equipo de Silverstone revelaron los motivos técnicos detrás de la temprana y frustrante deserción de Fernando Alonso y Lance Stroll en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

El Gran Premio de México dejó una de las imágenes más dolorosas de la temporada para la escudería Aston Martin y su socio de unidades de potencia, Honda. Con apenas cinco vueltas cumplidas en el Autódromo Hermanos Rodríguez, los dos monoplazas AMR26 debieron abandonar la competencia de manera prematura. Mientras uno de los coches quedó detenido directamente sobre el asfalto, el otro fue recluido de urgencia en el garaje, sellando un fin de semana para el olvido que profundiza las dificultades del proyecto a lo largo del año.
La situación resultó especialmente desconcertante por cómo se había desarrollado la previa en el circuito mexicano. Durante las tandas de entrenamientos libres, el bólido verde había exhibido un ritmo competitivo y alentador, acumulando una buena cantidad de giros sin mayores sobresaltos aparentes. Sin embargo, los inconvenientes estructurales comenzaron a asomar el sábado durante la sesión de clasificación, cuando Fernando Alonso recibió la orden directa de detener su marcha tras completar una única vuelta cronometrada en la primera manga eliminatoria.
Aquel contratiempo inicial estuvo vinculado a un problema de temperatura en el MGU-K, una falla que obligó a realizar cambios de componentes de cara al domingo tanto en el garaje del piloto asturiano como en el de su compañero de equipo, el canadiense Lance Stroll. Pese a las modificaciones mecánicas realizadas por los mecánicos, los problemas no tardaron en manifestarse desde el momento de la largada. Ambos corredores reportaron inmediatamente una notable carencia de potencia al apagar los semáforos y debieron lidiar con alertas térmicas que les exigían levantar el pie del acelerador de forma anticipada.
Los factores técnicos detrás del colapsub térmico
En un intento desesperado por mitigar el aumento excesivo de temperatura y evitar una rotura catastrófica, los ingenieros llamaron a ambos pilotos a boxes al concluir la tercera vuelta. La estrategia consistía en sacarlos momentáneamente del pelotón para permitir que los flujos de aire refrigeraran las piezas críticas. La maniobra no dio resultado: los registros térmicos continuaron en niveles inadmisibles y el equipo optó por ordenar el retiro definitivo de los dos vehículos para preservar la integridad mecánica.
Shintaro Orihara, director general de competición e ingeniero jefe de Honda, detalló con precisión quirúrgica el origen del fallo tras la bandera a cuadros. Según el representante del fabricante japonés, el circuito de refrigeración del sistema de recuperación de energía experimentó niveles de estrés inusuales bajo circunstancias muy específicas del trazado. Si bien el rendimiento durante las vueltas de carrera estándar se encontraba dentro de parámetros lógicos, la combinación particular de baja densidad de aire y exigencia térmica propia de la altitud de la Ciudad de México evidenció debilidades estructurales no previstas.
La lectura interna y la mirada puesta en el futuro
Desde la dirección técnica de Aston Martin, Mike Krack reconoció que el desafío del enfriamiento era un factor de riesgo analizado desde la previa, aunque admitió que la magnitud del impacto superó las previsiones iniciales. El directivo enfatizó que, más allá del amargo desenlace dominical, el buen comportamiento aerodinámico y el ritmo exhibido por el chasis en los ensayos libres demuestran que el vehículo cuenta con una base sólida sobre la cual trabajar.