Fórmula 1
El día que los monoplazas rodaron a 30 km/h: la explicación técnica de la FIA sobre el insólito episodio en el GP de Baréin
Un video viralizado en las tribunas expuso el momento en el que varios vehículos quedaron prácticamente detenidos en la vuelta previa. La Federación Internacional del Automóvil detalló los motivos detrás de la falla informática en las unidades de potencia.

Un incidente sin precedentes en la Máxima
El inicio del Gran Premio de Baréin de Fórmula 1, llevado a cabo de manera atípica en el circuito de Sepang, Malasia, dejó una escena inédita a lo largo de los 76 años de historia de la categoría. En la vuelta previa, varios monoplazas se vieron reducidos a una velocidad cercana a los 30 kilómetros por hora, generando desconcierto absoluto entre los espectadores ubicados en las tribunas y obligando a la Dirección de Carrera a desplegar la bandera roja para detener el procedimiento.
La situación obligó a demorar el inicio oficial de la competencia por más de una hora y media respecto del cronograma previsto. En las últimas horas, un registro fílmico capturado por un aficionado desde las gradas se viralizó en las redes sociales, mostrando con claridad la marcha sumamente reducida de los vehículos, que circulaban incluso a un ritmo inferior al habitual de un giro de formación detrás del coche de seguridad.
El origen técnico de la falla en las unidades de potencia
De acuerdo con la información brindada por los organismos oficiales, el problema obedeció a una conjunción de factores calificada como excepcional. Las precipitaciones intensas registradas en la previa alteraron la pista y obligaron a postergar la largada inicial por cuarenta minutos, periodo durante el cual los competidores giraron detrás del auto de seguridad con el propósito de drenar el agua acumulada sobre el asfalto.
En ese contexto de circulación extremadamente lenta, Max Verstappen, al mando de la grilla, fue el primero en notar una pérdida drástica de potencia. Minutos después, Lewis Hamilton quedó por completo inmovilizado, un destino que compartieron unidades de las escuderías Audi, Haas, Cadillac, Alpine y Racing Bulls, cuyos aceleradores se quedaron sin respuesta operativa.
La palabra oficial de la Federación Internacional del Automóvil
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la entidad fiscalizadora, detalló que el inconveniente surgió en el software encargado de regular la distribución de energía eléctrica bajo condiciones climáticas adversas. Con piso mojado, el sistema recorta automáticamente la potencia eléctrica disponible a 250 kW, en contraste con los 350 kW que se emplean de manera estándar en trazados secos.
Cabe recordar que las normativas vigentes elevaron sustancialmente el protagonismo de la energía eléctrica en las unidades de potencia, abarcando cerca de la mitad de la producción total. Aunque los motores eléctricos iniciaron el año con una erogación del 50%, el porcentaje se redujo al 47% en junio tras las demandas de los pilotos para optimizar la gestión energética.
Antecedentes y medidas correctivas hacia el futuro
Este episodio técnico se sumó a las preocupaciones previas en materia de seguridad planteadas durante el año, como lo ocurrido en la tercera fecha disputada en Japón, donde el Alpine A526 conducido por Franco Colapinto debió desacelerar de forma abrupta por un bajón de potencia, provocando un incidente posterior en pista con el Haas de Oliver Bearman.