MotoGP
El esperado y definitivo regreso de Maverick Viñales en el Gran Premio de Japón
Tras una larga ausencia de casi quince meses marcada por lesiones físicas y tensiones contractuales, Maverick Viñales se prepara para su reaparición con KTM en Motegi, en lo que será su última etapa dentro de la categoría.

Un retorno marcado por la expectativa y el cierre de ciclo
Maverick Viñales volverá a formar parte de la grilla de MotoGP en el próximo Gran Premio de Japón, que se disputará en el circuito de Motegi. Esta reaparición pone fin momentáneamente a una prolongada serie de ausencias que se han extendido intermitentemente a lo largo de casi quince meses, un periodo complejo tanto en el plano físico como en el deportivo para el piloto español dentro de la estructura de KTM.
El propio deportista reconoció públicamente que el proceso de recuperación ha sido largo y exigente. Aunque admitió que todavía no se encuentra al cien por cien de sus capacidades físicas, confirmó que se siente preparado para dar el paso y volver a subirse a la moto para evaluar su estado real sobre el asfalto japonés.
El origen de las lesiones y el calvario físico
Los problemas físicos de Viñales comenzaron de manera oficial durante el fin de semana del Gran Premio de Alemania en 2025, fecha en la que sufrió una dura lesión en el hombro. A partir de ese momento, su participación en el campeonato mundial se volvió irregular, alternando breves retornos a las pistas con nuevas bajas obligadas.
La situación se agravó debido a diversas complicaciones médicas secundarias. En primer lugar, debió afrontar inconvenientes luego de que un tornillo colocado en su hombro operado se aflojara. Posteriormente, sufrió daños musculares específicos que limitaron de manera severa la capacidad de rotación en su brazo izquierdo, impidiéndole pilotar al nivel de exigencia que requiere la máxima categoría del motociclismo.
El rendimiento deportivo y el contexto en KTM
Antes de este prolongado calvario físico, el paso de Viñales por KTM había tenido destellos positivos durante la primera parte del año pasado, donde mostró un buen nivel de adaptación. Sin embargo, las reiteradas ausencias y la falta de continuidad rompieron el ritmo competitivo, situando sus actuaciones muy lejos de aquel inicio prometedor.
A los problemas físicos se sumaron tensiones contractuales y de planificación con la marca austríaca. Durante el verano, quedó en evidencia que los planes iniciales de KTM de promoverlo desde el equipo satélite Tech3 hacia la estructura oficial con vistas a 2027 se habían enfriado por completo, dejándolo sin lugar asegurado en la parrilla para el futuro próximo.
Declaraciones cruzadas y futuro inmediato
La relación entre el piloto y la marca atravesó momentos de alta tensión dialéctica. En declaraciones realizadas en junio ante los medios españoles en el marco del Gran Premio de los Países Bajos, Viñales apuntó directamente contra la gestión de la marca en su futuro deportivo, mientras que por el lado del equipo, figures como el director de Tech3, Guenther Steiner, también manifestaron su desgaste ante la prolongada inactividad.
De este modo, el desembarco en Motegi representará no solo una prueba de fuego para comprobar su recuperación física tras quince meses de incertidumbre, sino también el penúltimo tramo de una relación tormentosa que culminará con su salida definitiva del equipo y de la parrilla actual de la categoría reina.