Fórmula 1
El extenuante raid de Franco Colapinto en la Fórmula 1: casi 15.000 kilómetros y un fuerte jet lag rumbo a Sepang
El piloto argentino de Alpine completó un recorrido de 14.600 kilómetros en 72 horas para trabajar en el simulador del equipo y adaptarse al huso horario de Malasia, donde competirá por primera vez en el Circuito Internacional de Sepang.

La agenda de la Fórmula 1 no da tregua y los traslados internacionales se convierten muchas veces en un desafío físico tan exigente como el propio pilotaje en pista. De cara a la próxima cita del calendario, Franco Colapinto debió afrontar un periplo atípico y sumamente desgastante. Tras el Gran Premio de Azerbaiyán, el piloto argentino encadenó un recorrido de 14.600 kilómetros en apenas setenta y dos horas para coordinar su llegada a la sede de Alpine y posteriormente volar rumbo al sudeste asiático.
Logística milimétrica y adaptación anticipada
El plan original trazado por la escudería francesa contemplaba una escala técnica en el Reino Unido antes de volar hacia Kuala Lumpur. Sin embargo, la exigencia temporal obligó al piloto de 23 años a someterse a una rápida transición horaria. Inmediatamente después de abandonar Bakú, el competidor completó un tramo de 4.000 kilómetros hasta las instalaciones de Enstone. Allí, la prioridad fue subirse al simulador con el objetivo de familiarizarse con los mapeos del trazado y comenzar a calibrar su reloj biológico frente a las siete horas de diferencia que separan al territorio británico de Malasia.
El propio protagonista detalló la inusual dinámica de trabajo en la fábrica. Según relató en el comunicado oficial del equipo, la sesión comenzó a las cinco de la mañana junto a su grupo de ingenieros, una medida pensada estrictamente para amortiguar el fuerte impacto del jet lag. Tras cumplir con esa etapa en el simulador, el piloto encaró la segunda y más extensa parte del trayecto aéreo: un vuelo de 10.600 kilómetros desde Londres hasta la capital malaya, donde aterrizó en las primeras horas de la madrugada del martes.
Un circuito inédito y condiciones extremas
El esfuerzo logístico tiene una justificación deportiva directa. El Circuito Internacional de Sepang volverá a recibir a la máxima categoría del automovilismo mundial por primera vez desde la temporada 2017, marcando una sede alternativa para el Gran Premio programado en esta parte del año. Para el joven bonaerense representará su bautismo oficial sobre el asfalto malayo, un trazado que hasta el momento solo conocía a través de transmisiones televisivas y simulaciones digitales.
Más allá del factor de no haber competido formalmente en el circuito durante su carrera profesional, el análisis técnico anticipa un fin de semana condicionado por factores ambientales complejos. Las altas temperaturas, los elevados niveles de humedad y la constante amenaza de precipitaciones torrenciales por la tarde configuran un escenario donde la gestión de los neumáticos y la puesta a punto aerodinámica jugarán un papel determinante.
Antecedentes recientes y expectativas en Alpine
El desembarco en Sepang llega precedido por el análisis del incidente ocurrido en el circuito callejero de Bakú. En aquella competencia, el monoplaza del argentino compartía posiciones dentro del top 10 junto al de su compañero de estructura, Pierre Gasly, hasta que un toque en el relanzamiento de la prueba precipitó el abandono de ambos y una sanción posterior que derivó en una penalización de cinco puestos en la grilla de salida para la cita malaya.