Fórmula 3
Ernesto Rivera cierra su temporada debut en la Fórmula 3 con balance positivo y la mira en el futuro
El piloto mexicano completó un exigente año de estreno en el Campeonato de la FIA con Campos Racing, superando una lesión inicial y consolidando su velocidad pura en la categoría.

La primera campaña de Ernesto Rivera dentro del Campeonato FIA de Fórmula 3 dejó sensaciones sumamente favorables tras cruzar la bandera a cuadros de la última fecha. A bordo de los monoplazas de Campos Racing, el piloto mexicano logró escalar hasta el séptimo puesto del campeonato de pilotos, un rendimiento que ayudó de manera directa a que la estructura española consolidara un nuevo título consecutivo en el certamen de equipos.
Sin embargo, el camino del joven representante latinoamericano no estuvo exento de escollos severos desde antes de que se apagaran los semáforos por primera vez en el año. Una lesión de espalda sufrida durante las instancias finales de la Fórmula Regional Oceania en Nueva Zelanda lo marginó por completo de los entrenamientos de pretemporada y le impidió estar presente en la cita inaugural disputada en Melbourne.
La recuperación física y el impacto mental
El proceso de rehabilitación resultó complejo tanto desde el aspecto orgánico como desde la esfera psicológica. Durante las primeras semanas tras el impacto, su movilidad se vio limitada al punto de poder caminar con dificultad, confinado a observar desde la distancia los registros de sus competidores en pista y experimentando una merma muscular que se tradujo en una pérdida de seis kilogramos.
Lejos de claudicar ante la adversidad, el integrante del Red Bull Junior Team reorientó su enfoque hacia la recuperación con vistas a reaparecer en condiciones competitivas. Su estreno oficial en la categoría se materializó finalmente en las calles de Montecarlo, donde ratificó su talento natural al cruzar la meta en la quinta posición durante la carrera principal.
El salto de calidad en pista
El punto de inflexión dentro de su año de novato llegó pocas semanas más tarde en el circuito de Spielberg, escenario donde concretó su primer triunfo al imponerse en la carrera corta. Si bien su rendimiento en las sesiones de clasificación se mantuvo sólido desde las primeras presentaciones, el manejo de los neumáticos y la degradación en tandas largas representaron los principales desafíos a corregir.
La consagración más destacada de su calendario llegó en Spa-Francorchamps, trazado al que describe como su preferido en territorio europeo. Allí firmó una actuación redonda que combinó una administración precisa de los compuestos con destreza en los duelos mano a mano, cosechando un caudal de unidades vital para escalar posiciones en la tabla general.
Un cierre de año complejo en Madrid frenó sus aspiraciones matemáticas de instalarse dentro de los tres mejores del clasificador absoluto, pero el balance general superó con holgura las expectativas iniciales tanto propias como del entorno de la escuadra.
Consolidación y confianza renovada
Más allá de las estadísticas y los trofeos obtenidos, el principal rédito que rescata de su experiencia inicial en la antesala de la máxima categoría pasa por el fortalecimiento anímico. La exigencia del certamen internacional le exigió un plus en la autoconfianza y en la gestión de la presión deportiva.