Fórmula 1
Fuerte crítica de Franco Colapinto a la estrategia de Alpine tras escalar hasta el décimo tercer puesto en Malasia
El piloto argentino cuestionó duramente la elección de gomas lisas en el inicio de la carrera sobre pista mojada, una decisión que hipotecó sus opciones iniciales antes de remontar desde el fondo.

El paso de la Fórmula 1 por el circuito de Sepang dejó un saldo complejo para Franco Colapinto y la estructura de Alpine. Tras una dura sesión de clasificación que lo había obligado a partir desde el vigésimo primer casillero de la grilla, el piloto argentino completó una labor de resistencia y avance que lo condujo hasta la décima tercera posición final. Sin embargo, más allá del repunte parcial demostrado en la segunda mitad de la competencia, el eje central de su balance posterior pasó por el severo cuestionamiento hacia el planteo táctico dispuesto por el equipo con sede en Enstone en los primeros metros de la prueba.
Una elección desacertada en el arranque
El núcleo del conflicto radicó en la decisión del muro de boxes de montar neumáticos para piso seco sobre ambos monoplazas —el suyo y el de su compañero de estructura, el francés Pierre Gasly— en un momento en el que el trazado asiático todavía conservaba sectores con importante acumulación de humedad tras las precipitaciones previas. Al apagarse los semáforos, la falta de adherencia se tradujo en un hándicap crítico que condicionó de inmediato el andar de los bólidos rosados.
En declaraciones brindadas a la cadena ESPN en la zona mixta, el corredor bonaerense no ocultó su malestar con la metodología operativa implementada por sus ingenieros. Describió que la falta de grip generó un patinaje generalizado en la arrancada y calificó abiertamente la maniobra táctica como la peor alternativa posible dentro del abanico de opciones disponibles para esa instancia.
Análisis técnico de la competencia
El desarrollo posterior de la prueba demostró que la apuesta inicial por el compuesto liso en condiciones de humedad exigió asumir riesgos desmedidos para intentar sostener un ritmo lógico frente a rivales que operaban con configuraciones más adecuadas. Según explicó el propio protagonista, el monoplaza circulaba con extrema lentitud debido a la imposibilidad de exigir los neumáticos en curvas donde el asfalto no terminaba de orearse, lo que anuló por completo las posibilidades de pelear por posiciones de vanguardia en el primer segmento.
La expectativa inicial del equipo se basaba en una rápida evaporación de la humedad sobre la pista, un escenario meteorológico que finalmente demoró más de lo previsto en materializarse. Esa alteración en los tiempos climáticos conspiró contra el cálculo original y dejó a los Alpine expuestos en la parte trasera del pelotón, obligando a remar desde muy atrás.
La lectura positiva y la respuesta del equipo
A pesar del contratiempo estratégico, el rendimiento puro del coche con pista seca exhibió señales alentadoras. Una vez que el asfalto recuperó la fricción óptima y el piloto gestionó compuestos nuevos, el ritmo de carrera mejoró de manera exponencial, permitiéndole superar a varios competidores que marchaban distanciados y extraer conclusiones útiles de cara al futuro inmediato del campeonato.
Por su parte, la escudería emitió un comunicado oficial dirigido a los medios para clarificar el trasfondo de la determinación. Desde la dirección técnica reconocieron que la elección de calzar neumáticos blandos al inicio fue una resolución colegiada, basada en la evaluación de los datos de telemetría y las sensaciones manifestadas por ambos competidores en la previa. El comunicado enfatizó que la política interna descarta la búsqueda de culpables individuales, abogando por la cohesión grupal de cara a los próximos compromisos del calendario.