Turismo Nacional
Julián Santero se quedó con la victoria en la Clase 3 en Río Cuarto tras una definición dramática
El piloto mendocino aprovechó un problema mecánico de Lucas Vicino a metros de la bandera a cuadros y se impuso en la novena fecha de la temporada. Leonel Pernía completó el podio en el autódromo cordobés.

La novena fecha de la temporada de la Clase 3 del Turismo Nacional dejó una definición inusual e impactante en el autódromo de Río Cuarto, Córdoba. Julián Santero, al mando de su Volkswagen Vento, heredó la victoria a muy pocos metros de la bandera a cuadros luego de que Lucas Vicino, dominador absoluto de la competencia hasta ese momento, sufriera una falla mecánica repentina que lo relegó en el último giro.
El desarrollo de la competencia en suelo cordobés
Desde la largada inicial, la carrera mostró movimientos tácticos importantes en el pelotón de punta. Vicino concretó una partida limpia que le permitió neutralizar los intentos iniciales de Santero por arrebatarle el liderazgo, mientras que José Manuel Urcera logró superar a Mauricio Lambiris para posicionarse en el tercer lugar del clasificador. Detrás de ellos, pilotos de renombre como Agustín Canapino se acomodaban a la expectativa dentro de un grupo sumamente competitivo.
El ritmo de la prueba se vio interrumpido en la primera etapa a raíz de un incidente protagonizado por Lucas Tedeschi, situación que obligó a la dirección de la prueba a ordenar el ingreso del Auto de Seguridad. En el posterior relanzamiento, las posiciones de vanguardia se mantuvieron estables, pero la intensidad se trasladó al centro del pelotón con maniobras ajustadas entre Ever Franetovich y Sebastián Gómez, mientras Leonel Pernía comenzaba a avanzar de manera sostenida tras acoplarse al ritmo del Chevrolet Cruze de Canapino.
Estrategias, roces y alternativas en pista
Al promediar la competencia, el desarrollo táctico ofreció variantes relevantes. Pernía logró superar a Lambiris para instalarse en el cuarto lugar, al tiempo que Facundo Chapur y Emiliano Spataro protagonizaban un intenso duelo por avanzar desde más atrás. En paralelo, Canapino experimentó una merma en su rendimiento que le hizo perder terreno momentáneamente frente a Bautista Damiani, aunque logró rehacerse de inmediato en una maniobra ajustada.
Adelante, Vicino administraba las diferencias con solvencia y mantenía una distancia tranquilizadora respecto a Santero, consolidándose como el claro referente de la final. Sin embargo, el primer gran golpe de escena se registró a falta de cinco giros para el final, cuando Canapino debió decretar su abandono definitivo a causa de inconvenientes mecánicos en su unidad, frustrando sus aspiraciones de sumar fuerte en el campeonato.
Un cierre infartante sobre la bandera a cuadros
Cuando todo indicaba que la victoria quedaría en manos de Vicino por amplio margen, el destino de la carrera cambió drásticamente en el transcurso de la última vuelta. Una falla mecánica inesperada afectó al vehículo puntero, obligando a su piloto a defenderse con lo justo en los metros finales.
Santero, que venía realizando una carrera prolija y a la expectativa, aprovechó el quedo de su rival justo en la curva final para superarlo y sentenciar la competencia a su favor. Detrás del ganador y del propio Vicino, que logró cruzar la meta en el segundo lugar pese a los problemas, Leonel Pernía completó el podio de la división mayor.