FÓRMULA 1
La dura crítica de Franco Colapinto a la estrategia de Alpine tras el Gran Premio de Malasia
El piloto argentino completó una sólida remontada hasta el décimo tercer puesto en Sepang, pero lamentó la decisión del equipo de largar con neumáticos blandos sobre una pista mojada.

Una decisión que arruinó el planteo inicial
El Gran Premio de Malasia dejó un sabor agridulce en el garaje de Alpine y, en particular, en el lado del monoplaza de Franco Colapinto. Si bien el piloto argentino protagonizó una destacada remontada que lo llevó desde el vigésimo primer cajón de partida hasta el décimo tercer puesto final, el descontento con el muro de boxes dominó su balance de la competencia. El núcleo del malestar radicó en la elección inicial de neumáticos para afrontar el asfalto del Circuito de Sepang, fuertemente castigado por las intensas tormentas.
La competencia debió postergarse durante una hora y cuarenta y un minutos debido a las condiciones climáticas adversas. Una vez habilitada la pista, el trazado conservó zonas húmedas complejas, un escenario donde la apuesta por calzar gomas blandas resultó contraproducente. Los vehículos sufrieron patinamientos generalizados en la salida, lo que hipotecó las posibilidades de avanzar en los primeros tramos y obligó a transitar la prueba bajo una condición de desventaja crónica.
El análisis técnico y el ritmo posterior
Al referirse a las dificultades experimentadas en el arranque, el competidor argentino explicó que la falta de adherencia inicial neutralizó la capacidad de tracción desde el cajón de salida. Según su lectura técnica, la decisión estratégica privó al coche de competir en igualdad de condiciones desde el semáforo verde, obligando a asumir riesgos innecesarios con compuestos lisos en un circuito que no terminaba de orearse.
No obstante, el rendimiento del monoplaza mostró destellos alentadores una vez que el compuesto logró tomar temperatura y la pista permitió exprimir el ritmo. En declaraciones a los medios periodísticos, el piloto remarcó que, con el neumático liso en condiciones de velocidad sostenida, el auto demostró una competitividad real que le permitió superar a varios rivales que marchaban por delante. Esa diferencia de ritmo dejó en evidencia que el potencial existía, pero quedó diluido por el error táctico inicial.
El impacto en la escudería y el panorama general
La desacertada lectura de las condiciones climáticas no afectó únicamente al coche del argentino. Su compañero de estructura, el francés Pierre Gasly, también padeció los efectos de la estrategia desacertada, perdiendo posiciones respecto a su lugar de origen en la grilla y cruzando la bandera a cuadros en la décimo sexta colocación. Las dificultades se potenciaron además durante los relanzamientos, donde los trencitos de monoplazas con gomas nuevas anularon las posibilidades de progresar en el clasificador general.
La imposibilidad de que el asfalto completara su proceso de secado añadió un factor de azar que perjudicó el plan de carrera del equipo. Desde la perspectiva del rendimiento deportivo, el balance combina la frustración por el resultado final y los puntos perdidos con la confirmación de que el ritmo de carrera responde de manera positiva cuando el monoplaza se libera de cargas tácticas desfavorables.