Turismo Carretera
La evolución del Turismo Carretera: cómo Ford y Chevrolet pasaron de la prohibición a compartir talleres
La llegada de Santiago Álvarez al TCM Racing para compartir estructura con Ricardo Risatti consolida una tendencia ininterrumpida en la categoría, muy lejos de las estrictas restricciones reglamentarias de antaño.

La incorporación de Santiago Álvarez a losmandos de su Chevrolet Camaro dentro del TCM Racing Team, donde compartirá estructura con Ricardo Risatti y su Ford Mustang, ratifica un panorama que se consolidó de manera definitiva en el Turismo Carretera a lo largo de la última década. Lo que en el pasado representaba una rareza institucional absoluta y una convivencia virtualmente prohibida, hoy se transformó en una moneda corriente dentro de los boxes de la categoría más popular del automovilismo argentino.
El antecedente de la reglamentación estricta
Durante gran parte de la historia del automovilismo nacional, la rivalidad visceral entre el Óvalo y el Chivo dictaba las normas de diseño y convivencia en los campamentos. Las escuadras preferían la exclusividad absoluta para evitar cualquier suspicacia deportiva o técnica. Esa separación estricta tuvo su pico reglamentario de blindaje institucional para la temporada 2011, cuando la Comisión Directiva de la ACTC, bajo la presidencia de Oscar Aventin, estableció mediante un artículo normativo que cada estructura podía alinear un máximo de dos vehículos y que ambos debían pertenecer obligatoriamente a la misma marca.
Dicha resolución normativa no surgió al azar, sino como una respuesta directa a las profundas polémicas acumuladas en los torneos previos. El antecedente más pesado recaía sobre el campeonato de 2008, el cual estuvo marcado por una modificación intempestiva del formato deportivo con la instauración de la Copa de Oro. Aquella reconfiguración dejó en una situación desfavorable a Juan Manuel Silva, representante de Ford, y consagró beneficiado a Guillermo Ortelli con Chevrolet, ambos integrando de manera conjunta la estructura del JP Racing.
Polémicas y antecedentes de cooperación interna
Aquel episodio de 2008 no fue una excepción solitaria en el historial de tensiones del Siglo XXI. Ya en la temporada 2001, que también concluyó con la consagración de Guillermo Ortelli en la cima del certamen, se registraron reclamos formales y protestas de los rivales directos a raíz de maniobras de asistencia en pista. En aquella ocasión, Claudio Bisceglia aportó maniobras de contención y ayuda con su Chevrolet en beneficio de Omar Martínez con su unidad de Ford, compartiendo ambos el techo técnico del Canapino Sports en el tramo definitivo del calendario.
A pesar de los recelos iniciales y de las estrictas prohibiciones reglamentarias de antaño, el paso de los años diluyó las barreras operativas. Las dificultades presupuestarias, la optimización de los recursos de ingeniería y la consolidación de estructuras profesionales de gran porte terminaron por enterrar la regla no escrita que impedía ver a las dos marcas históricas trabajando bajo el mismo mando técnico. Las escuadras multimarca pasaron de ser una excepción criticada a constituir una postal repetida en cada fin de semana de competencia.
La consolidación de los equipos multimarca
La bisagra que normalizó definitivamente esta metodología de trabajo comenzó a gestarse de forma ininterrumpida a partir de 2017. En aquel calendario, Matías Rossi concretó su passaggio de Chevrolet a Ford sin abandonar las filas del Donto Racing, escuadra donde mantuvo como listeros de taller a Sergio Alaux y a Juan José Ebarlín con vehículos del Chivo. La fórmula se repitió al año siguiente con la incorporación del Bonelli Competición, combinando las participaciones de Próspero y Nicolás.