GT World Challenge Europe
La impresionante remontada de Max Verstappen en Portimão: del puesto 24 al Top 10
El tetracampeón de la máxima categoría protagonizó una destacada recuperación en las 3 Horas de Portimão al volante de un Mercedes-AMG GT3, tras una penalización que condicionó a su equipo.

Max Verstappen dejó por un momento la Fórmula 1 para sumarse a las exigentes 3 Horas de Portimão, última fecha del calendario del GT World Challenge Europe. El neerlandés, tetracampeón del mundo de la máxima categoría, protagonizó una sólida actuación en el circuito portugués al volante del Mercedes-AMG GT3 número 3 del Verstappen Racing, vehículo que compartió con Ben Barnicoat y Chris Lulham.
El fin de semana comenzó con actividad intensa en pista. Hacia el 17 de octubre de 2026, la atención se centró en la capacidad de adaptación del piloto neerlandés a las regulaciones y características de los autos con techo, un desafío muy diferente a los monoplazas habituales. Tras un estreno clasificatorio donde se ubicó en el décimo quinto puesto, el equipo demostró un ritmo competitivo durante la primera mitad de la competencia, logrando avanzar desde la zona media del pelotón hasta meterse de lleno en la pelea por los primeros cinco lugares.
Sin embargo, el panorama se torció de manera abrupta en la segunda mitad de la carrera. Inmediatamente después de un relanzamiento posterior a un período de coche de seguridad, Chris Lulham protagonizó un toque con el Mercedes de Luca Stolz mientras ambos disputaban el quinto puesto de la clasificación general. La maniobra provocó el trompo del rival y motivó una severa sanción por parte de los comisarios deportivos.
La penalización consistió en un pase obligatorio por la calle de boxes, un golpe durísimo para las aspiraciones del equipo en el cierre de temporada. Este contratiempo se concretó justamente en los instantes previos a que Max Verstappen tomara los mandos del vehículo para realizar el último relevo de la competencia.
Cuando el neerlandés se subió al habitáculo del Mercedes, el cronómetro indicaba que apenas restaban 43 minutos para la bandera a cuadros. Como consecuencia de la sanción y las paradas anteriores, el coche había caído hasta el vigésimo cuarto lugar de la clasificación general, un escenario sumamente adverso para aspirar a un resultado de relevancia.
Lejos de conformarse con completar los giros restantes, Verstappen imprimió un ritmo veloz desde el instante en que pisó el acelerador. A pesar de contar con escaso margen temporal y de sufrir una nueva interrupción por un coche de seguridad que acortó aún más el tiempo efectivo de velocidad plena, el tetracampeón desplegó una serie de maniobras de sobrepaso consecutivas.
Con una conducción precisa y agresiva, el piloto del auto número 3 fue escalando posiciones en el clasificador general. Entre los pilotos a los que logró superar en su avance se encontraba Arthur Leclerc, hermano del representante de Ferrari en la máxima categoría. El esfuerzo rindió sus frutos en los compases finales, logrando cruzar la línea de meta en la novena posición absoluta y alcanzando el quinto puesto dentro de la competitiva clase Pro.
De este modo, la recuperación se tradujo en un avance de 15 posiciones desde el momento exacto en que asumió el control del vehículo. Aunque la sanción impidió que el equipo peleara por la victoria, el balance deportivo dejó una demostración contundente de versatilidad conductiva en una categoría de resistencia de alto nivel europeo.