Patrimonio histórico
La increíble historia de la Ferrari que José Froilán González llevó a la gloria y volvió a la vida tras medio siglo
Tras una minuciosa labor de arqueología mecánica que demandó 54 años, el mítico monoplaza con el que el piloto argentino triunfó en las 500 Millas de Rafaela fue completamente restaurado y exhibido en Autoclásica.

La historia grande del automovilismo argentino sumó un capítulo de profunda emoción federal con la reconstrucción y exhibición de uno de los monoplazas más emblemáticos de la trayectoria de José Froilán González. El vehículo, una Ferrari adaptada que cautivó los circuitos nacionales a finales de la década del cincuenta, volvió a rugir luego de un periplo de más de medio siglo que exigió una paciente tarea de búsqueda de piezas originales por distintos puntos del país.
Un obsequio de Maranello para los óvalos argentinos
La vinculación entre el recordado piloto arrecifeño y Enzo Ferrari se consolidó tras los hitos internacionales del argentino, quien le otorgó a la prestigiosa estructura italiana su primera victoria en la máxima categoría mundial. Como reconocimiento a esa campaña europea, Il Commendatore obsequió al deportista un chasis preparado para competir en las exigentes pruebas de Fuerza Libre que se disputaban en el país, con especial foco en las tradicionales 500 Millas de Rafaela.
El vehículo original consistía en un chasis adaptado a pedido del propio piloto, quien solicitó medidas específicas de distancia entre ejes, trochas ensanchadas y componentes de frenos y dirección heredados de modelos de competición de la marca. Sin embargo, dado que los impulsores originales de la casa italiana no se encontraban habilitados para esta divisional específica, se recurrió a una combinación mecánica explosiva y habitual en los circuitos rioplatenses de la época: la incorporación de un motor Chevrolet Corvette V8.
Dominio absoluto y un trágico punto de inflexión
Con esta configuración técnica, el monoplaza rojo pintado con el número distintivo dominó con autoridad las ediciones de 1958 y 1959 de la clásica competencia rafaelina en manos de Froilán González. La trayectoria deportiva del coche continuó durante los años siguientes bajo la conducción de diversos referentes del automovilismo nacional como Alberto Rodríguez Larreta, Emilio Barbalarga y posteriormente Jorge Ternengo, quien lo pilotó con una motorización preparada por Oreste Berta.
El derrotero del vehículo cambió drásticamente en 1967, cuando protagonizó un gravísimo accidente en el trazado santafesino que costó la vida a varios espectadores. A raíz de aquel suceso, el coche sufrió modificaciones estructurales profundas para poder retornar a las pistas la temporada siguiente, alterando sustancialmente su configuración original mediante la adopción de suspensiones modificadas, frenos de disco y un diferencial rígido.
Arqueología mecánica y medio siglo de búsqueda
Con el paso de los años, el monoposto se desintegró y sus componentes originales quedaron dispersos en talleres, desarmaderos y colecciones particulares entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, llegando incluso a localizarse algunas piezas en el vecino país de Uruguay. Fue el entusiasta investigador Carlos Lioni quien asumió la misión de rastrear cada elemento remanente a partir de 1972, impulsado por los lazos familiares vinculados al deporte motor.