Fórmula 1 — A 45 años de la definición en Las Vegas
La verdadera falla del auto de Carlos Reutemann el día que perdió el título de Fórmula 1
A 45 años de aquella definición en el Caesars Palace, testimonios de primera mano revelan los detalles técnicos y deportivos que marginaron al piloto argentino de la corona mundial frente a Nelson Piquet.

En la tarde del sábado 17 de octubre de 1981, la Fórmula 1 definió su campeonato en un circuito inusual montado en el estacionamiento del Caesars Palace en Las Vegas. Carlos Alberto Reutemann llegó como líder del certamen con 49 unidades, apenas una ventaja sobre su perseguidor directo, el brasileño Nelson Piquet, quien contaba con 48 puntos. Sin embargo, una serie de complicaciones técnicas en su Williams FW 07C terminaron por relegar al piloto santafesino de la pelea directa por la corona.
Un escenario atípico y un contexto desfavorable
El trazado norteamericano, ubicado en medio del desierto de Mojave, presentaba un asfalto ondulado y con acumulación de tierra que dificultó el rendimiento desde las prácticas iniciales. A sus 39 años y tras liderar la tabla de posiciones en solitario desde la tercera fecha disputada en Argentina, Reutemann afrontó un año marcado por tensiones internas dentro de la escudería británica Williams. Entre los factores complejos del año se destacaron su negativa en Brasil a cumplir órdenes de equipo para cederle la posición a su compañero Alan Jones, sumado a los rendimientos de los Brabham BT 49 de Piquet.
A lo largo de la temporada también influyeron los cambios de neumáticos de Goodyear a Michelin en las primeras fechas, la rotura de un motor en Alemania y errores propios como el toque con Jacques Laffite en los Países Bajos. Pese a esto, Reutemann se mantuvo en la lucha gracias a podios clave en Gran Bretaña e Italia, llegando a la última cita con chances matemáticas intactas, mientras que Williams ya se había consagrado en el Campeonato de Constructores.
El incidente que desencadenó el problema mecánico
Durante los entrenamientos previos en Las Vegas, el Lole demostró su vigencia al marcar la última pole position de su campaña en la máxima categoría. No obstante, un toque posterior con Piquet dañó el chasis número 17 de su Williams. Debido a que el chasis de repuesto principal estaba asignado por contrato a su compañero australiano Alan Jones, los mecánicos debieron proveerle el chasis número 12.
Testigos presenciales y periodistas que cubrieron el evento recordaron que el cambio imprevisto de estructura, sumado a neumáticos nuevos que no llegaron a asentarse correctamente en las tandas cortas de práctica, desequilibraron el comportamiento dinámico del monoplaza. El auto presentaba fuertes vibraciones y problemas inestables que anticipaban una jornada difícil para la competencia decisiva.
La falla en la caja y el desenlace de la carrera
Ya en la competencia del domingo, los inconvenientes se hicieron patentes desde la vuelta previa. Al apagarse los semáforos, Reutemann largó desde la primera posición pero comenzó a perder rendimiento y posiciones de manera prematura. La maniobra clave del campeonato se consumó cuando Piquet lo superó; el quinto puesto final le otorgó al brasileño los puntos necesarios para superar por una unidad al argentino en la tabla general.
Respecto a la falla mecánica que afectó al monoplaza, los análisis técnicos posteriores y los testimonios de ingenieros descartaron un sabotaje deliberado y apuntaron directamente al varillaje. Las vibraciones extremas provocadas por la puesta a punto y las condiciones del chasis desplazaron los componentes del sistema, utilizando rótulas especiales que terminaron por trabar la selección de marchas en plena carrera.