Fórmula 1
Las vueltas clave de Franco Colapinto en Bakú y el balance de Alpine tras la clasificación
El piloto argentino analizó las dificultades técnicas con el monoplaza y la falta de rebufo en el circuito callejero, mientras que la jefatura de la escudería evaluó el rendimiento de ambos coches.

La sesión de clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán dejó sensaciones encontradas para Franco Colapinto en el circuito callejero de Bakú. El piloto argentino debió extremar los recursos conductivos para sortear una Q2 compleja y posteriormente afrontar los inconvenientes mecánicos y de puesta a punto que condicionaron su desempeño en la fase decisiva de la tanda cronometrada.
El momento límite en la Q2 y la ausencia de rebufo
Durante la segunda manga clasificatoria, el panorama para el corredor nacional se oscureció momentáneamente al encontrarse en el duodécimo lugar y fuera de la zona de acceso a la lucha por la pole position. Sin la asistencia del rebufo de su compañero de equipo Pierre Gasly, con quien había colaborado previamente, el panorama aerodinámico se tornó cuesta arriba en las largas rectas del trazado azerbaiyano.
A pesar de perder entre cuatro y cinco décimas en los tramos de máxima velocidad por la falta de succión y de lidiar con una reducción de potencia vinculada al sistema de batería, Colapinto firmó un giro notable. Al exprimir el sector técnico del castillo con gran margen de riesgo, detuvo el cronómetro en 1:44.683 y aseguró el décimo puesto por un margen escaso de 0,092 segundos frente a Ollie Bearman.
Los problemas en la Q3 y el balance del equipo
Ya instalados en el segmento final, la estrategia del equipo situó al argentino por detrás de las Ferrari. En plena búsqueda de su registro óptimo, un bloqueo de neumáticos en la curva 15 provocó una salida de pista y una bandera amarilla que alteró el ritmo general de la sesión. Los daños sobre los compuestos obligaron a completar el último intento con vibraciones intensas debido al desgaste irregular.
Steve Nielsen, responsable de la estructura de Alpine, valoró el hecho de colocar a sus dos monoplazas en la fase decisiva por tercera ocasión en la temporada, aunque admitió que la gestión del tráfico y las banderas amarillas condicionaron las aspiraciones de ambos competidores. El directivo señaló que se examinarán los datos de la unidad del argentino para corregir las deficiencias experimentadas en las zonas de frenaje.
Perspectivas y antecedentes inmediatos
El propio piloto reconoció ante los medios que la temperatura excesiva en los neumáticos generada durante las frenadas fuertes limitó su capacidad de giro en los vértices de las curvas durante toda la jornada. No obstante, una sanción posterior aplicada a Carlos Sainz le permitió escalar una posición en la grilla de partida, situándose en el noveno cajón de salida para la competencia principal.
Este avance en la formación de salida representa un salto significativo respecto a las dificultades sufridas por el equipo en el mismo escenario durante el año precedente, donde ocuparon los puestos retrasados de la parrilla. Con la competencia dominical en el horizonte, el objetivo prioritario de la escudería apunta a consolidar el ritmo de carrera para mantenerse en la zona de puntos dentro de una zona media sumamente disputada.