Automovilismo
Lázaro Bainotti, el piloto argentino que acelera en la F4 de Estados Unidos y apunta hacia Europa
Con solo 15 años, el joven cordobés compite en monoplazas que alcanzan los 230 km/h, planifica ensayos en el viejo continente y mantiene firme el objetivo de llegar a la máxima categoría.

A los 15 años, Lázaro Bainotti transita un camino poco frecuente dentro del automovilismo internacional. Instalado en Estados Unidos desde los 13 junto a su padre Mariano —excompetidor en categorías como el TC 2000, el rally y la Fórmula Super Renault—, el piloto cordobés encontró en el continente norteamericano una alternativa competitiva que le permitió acelerar en monoplazas antes de cumplir la edad límite exigida en la mayoría de los campeonatos del mundo.
El salto temprano a los monoplazas
La decisión de mudarse estuvo motivada por las normativas vigentes en Estados Unidos. Según explicó el propio corredor, se trata de uno de los pocos lugares del planeta que habilita a menores de 15 años a competir oficialmente en autos de fórmula. Tras dar sus primeros pasos en el karting local alrededor de los 10 años y sumar experiencia en la Fórmula Cuyana en Mendoza, donde participó en exhibiciones a bordo de un monoplaza de Fórmula Renault Argentina, Bainotti se sumó a la Fórmula 4 de Estados Unidos, divisional en la que ya acumula cerca de un año y medio de rodaje.
Los vehículos de esta categoría rozan los 230 kilómetros por hora, una velocidad que exige una sólida preparación física y mental. Lejos de esquivar la exigencia, el joven cordobés naturaliza el riesgo propio de la disciplina al señalar que la concentración debe mantenerse intacta en cada sesión en pista. Su rutina actual combina las competencias, el trabajo técnico junto al equipo y la continuidad escolar mediante un sistema adaptado para deportistas de alto rendimiento en el estadio Kempes de Córdoba, completando tareas de manera remota durante sus traslados.
La logística y el respaldo económico
La dinámica familiar durante el campeonato se sostiene sobre ruedas. Junto a su padre, quien cumple un rol clave al comunicarse por radio durante las competencias y colaborar en la estructura técnica, Bainotti viaja de circuito en circuito a bordo de un motorhome que hace las veces de vivienda temporaria en los fines de semana de actividad oficial. Esta planificación constante busca optimizar el rendimiento de cara a la próxima fecha del calendario programada en el circuito de Virginia.
Sin embargo, el factor deportivo va de la mano de la exigencia presupuestaria. El piloto remarcó que sostener una campaña de estas características demanda un fuerte respaldo de patrocinadores debido a los elevados costos que implican las divisiones formativas, un aspecto determinante para consolidar cualquier proyección a futuro.
Proyección internacional y el espejo de la máxima
Con los 15 años cumplidos recientemente, los planes a mediano plazo incluyen ensayos de Fórmula 4 en circuitos de Europa en los próximos meses, con el propósito de sumar experiencia en un entorno altamente profesional antes de definir su continuidad en un campeonato específico del viejo continente. En cuanto al trayecto tradicional hacia la cima, el piloto reconoce que las alternativas contemplan pasar por la Fórmula Regional, la Fórmula 3 y la Fórmula 2, tomando como referencia a figuras internacionales como Max Verstappen.