Rally Mundial
Luis Moya y su devoción por El Cóndor - Copina en el WRC
El histórico copiloto español analizó el presente del Campeonato Mundial de Rally, defendió la mística del tramo cordobés y repasó los cambios reglamentarios de la categoría.

Con una trayectoria marcada por el rigor competitivo y la pasión que supo compartir con los fanáticos de la disciplina, el histórico copiloto gallego Luis Moya dejó definiciones contundentes sobre el presente y el futuro del Campeonato Mundial de Rally (WRC). Alejado de las exigencias de la alta competencia directa tras superar graves complicaciones de salud en 2018, el ex navegante mantiene una mirada aguda sobre la evolución de la categoría y conserva un vínculo inquebrantable con los caminos sudamericanos, en especial con los tramos emblemáticos de la provincia de Córdoba.
La mística inalterable de Traslasierra
Al referirse a los escenarios más memorables que entregó el calendario internacional a lo largo de las décadas, Moya no dudó en jerarquizar la prueba especial que une a El Cóndor con Copina dentro del Rally Argentina. El gallego calificó al sector cordobés como un destino imperdible para cualquier seguidor genuino del automovilismo mundial, destacando no sólo la complejidad técnica y paisajística del trazado caracterizado por sus tradicionales puentes colgantes, sino también la atmósfera única que genera el público apostado en las sierras.
Durante sus años en actividad junto a Carlos Sainz, con quien formó una de las duplas más laureadas de la historia del certamen, la conexión con los aficionados argentinos trascendió la barrera idiomática. Moya recordó con afecto los momentos compartidos con referentes locales como el recordado Jorge Recalde, subrayando la hospitalidad de Mina Clavero y la singularidad de percibir el aroma de los tradicionales asados desde el habitáculo de competencia al transitar los tramos serranos más populares.
Análisis técnico y el impacto del nuevo reglamento
Más allá de la nostalgia, el análisis del ex copiloto también se centró en las profundas modificaciones normativas y económicas implementadas en la máxima categoría del rally internacional. Moya comparó la actual transición con el traumático periodo posterior a la prohibición de los legendarios Grupo B a finales de los años ochenta, sugiriendo la necesidad de otorgar un margen de paciencia a la etapa que transita el WRC.
En el plano financiero, el español puso el foco en la reducción de costos operativos como un factor determinante para garantizar la sustentabilidad y el atractivo comercial de los equipos. Detalló que la drástica disminución en los valores de adquisición de las unidades Rally1 —que pasaron de superar el millón de euros a cotizarse en 345 mil— ya comenzó a rendir frutos operativos, facilitando movimientos estratégicos en el mercado como el retorno confirmado de Ford a la competición oficial como estructura de fábrica.
Nuevos mercados y la cercanía con el público
El calendario internacional también mereció la valoración del multicampeón, quien respaldó la inclusión de nuevas plazas geográficas de relevancia global, tales como la incorporación de Estados Unidos. Asimismo, celebró aquellas alternativas de diseño urbano que permiten acercar la disciplina a las grandes concentraciones demográficas, ejemplificando con la iniciativa de llevar tramos de exhibición y largadas simbólicas hacia entornos céntricos emblemáticos como los proyectados en Italia o los antecedentes recientes en la región.