Fórmula 1
Max Verstappen reconoció que el Red Bull RB22 daba miedo en el inicio de la temporada
El piloto neerlandés repasó los momentos más difíciles del año en la máxima categoría y explicó cómo evolucionó el monoplaza tras las últimas modificaciones técnicas introducidas por la escudería.

El presente de Red Bull en la Fórmula 1 muestra una cara muy diferente a la vivida durante los primeros meses del año, un periodo marcado por complicaciones técnicas severas que afectaron de lleno el comportamiento del monoplaza. Tras encadenar dos victorias consecutivas y mostrar una recuperación sostenida en pista, Max Verstappen admitió públicamente que las primeras versiones del RB22 llegaron a generarle sensaciones de temor al momento de exigirlo al límite en el circuito.
La transformación técnica a partir de Austria
El punto de inflexión para la escudería de las bebidas energéticas llegó con el paquete de mejoras implementado en el Gran Premio de Austria. A partir de esa cita clave, el equipo técnico logró ajustar la puesta a punto y solucionar los desequilibrios estructurales que condicionaban la estabilidad del coche, permitiendo que el neerlandés recuperara el protagonismo en las principales posiciones de la parrilla.
Esa evolución quedó reflejada en los resultados posteriores. En Bakú, el tetracampeón mantuvo un intenso mano a mano por la victoria frente a George Russell hasta la bandera a cuadros, mientras que en Sepang logró dominar el fin de semana al quedarse con la 'pole position' y su primer triunfo oficial de la temporada. La racha positiva continuó en Singapur, donde ratificó el repunte con un nuevo triunfo que incluyó la carrera sprint.
El balance del piloto sobre el comportamiento del auto
Al referirse al comportamiento actual del monoplaza, Verstappen valoró el trabajo realizado en el garaje para stabilizar el rendimiento general. Señaló que desde la competencia en Bakú el vehículo exhibe un balance óptimo y una respuesta previsible, lo que contrasta radicalmente con el arranque del calendario, cuando manejarlo implicaba asumir riesgos innecesarios debido a su imprevisibilidad.
Asimismo, el piloto neerlandés detalló que extraer el máximo potencial del conjunto no fue una tarea sencilla debido a la complejidad general de las unidades de potencia durante este ciclo reglamentario. Según su perspectiva, la dificultad para configurar el auto y exprimir cada vuelta fue un desafío común para gran parte de la categoría.
Aprendizaje y expectativas de cara al cierre de año
Pese a haber encontrado certezas técnicas recientes que le permitieron corregir debilidades estructurales, el referente de Red Bull prefirió mantener la cautela y evitar falsas expectativas respecto a una posible lucha por la corona. Aunque las matemáticas aún ofrecen un margen numérico, descartó de plano meterse en la discusión directa por el título.
El enfoque de la escudería para el tramo final del campeonato apunta a capitalizar la experiencia acumulada durante los meses más difíciles, entender las áreas que todavía requieren desarrollo y aplicar ese conocimiento en la construcción del monoplaza para el próximo año.
La acción en la máxima categoría continuará próximamente con el Gran Premio de Estados Unidos, que se disputará en el Circuit of the Americas de Austin, marcando una nueva estación dentro del calendario internacional.