Automovilismo
Nicolás Varrone rompió el silencio tras su salida de la Fórmula 2 y aseguró que no se arrepiente de su decisión
El piloto bonaerense analizó su desvinculación de la escudería Van Amersfoort Racing a tres fechas del final, explicó los motivos mecánicos que condicionaron su temporada y repasó el desafío de dejar su zona de confort.

Tras tres días de descanso posteriores a su retorno al país, Nicolás Varrone rompió el silencio para referirse a su desvinculación de la Fórmula 2. El piloto bonaerense, oriundo de Ingeniero Maschwitz, dejó atrás su etapa en la antesala de la máxima categoría automovilística y reflexionó sobre un proceso exigente en el que decidió salir por completo de su zona de confort.
Los motivos deportivos de una salida anticipada
La decisión de interrumpir su participación en el campeonato a falta de tres fechas no respondió a un único factor, sino a una acumulación de complicaciones técnicas con el monoplaza del equipo Van Amersfoort Racing (VAR). Según detalló el deportista de 25 años, el rendimiento general del chasis Dallara presentó problemas recurrentes a la hora de exprimir la performance pura entre las tandas de práctica y las sesiones de clasificación.
Esa falta de competitividad mecánica condicionó los resultados de manera sistemática a lo largo de las competencias. Lejos de polemizar con la estructura propiedad de la familia Villagómez, Varrone remarcó que la rescisión del vínculo se pactó en términos plenamente cordiales y con el consenso de ambas partes, priorizando el bienestar colectivo frente a un panorama que se había tornado sumamente cuesta arriba.
Un salto al vacío y un balance sin remrimientos
El arribo del bonaerense a la categoría telonera de la Fórmula 1 se había concretado tras seis años sin competir de manera regular en monoplazas, respaldado por su destacada actuación previa en la disciplina de resistencia (Endurance). Al evaluar el riesgo asumido al apostar por esta alternativa, el piloto reconoció que resignó dinero en pos de cumplir una ambición deportiva y jugar una de sus últimas cartas para trascender en el plano internacional.
Con la perspectiva que otorga el paso de las semanas, la conclusión es firme y exenta de lamentos. Pese a competir en inferioridad de condiciones respecto a la maquinaria y a la falta de rodaje reciente en la divisional, el argentino consideró que demostró estar a la altura de las circunstancias cada vez que el coche le permitió mostrar algo de su potencial conductivo.
Destellos de competitividad en un año complejo
Pese a las dificultades técnicas mencionadas, el paso de Varrone por la Fórmula 2 dejó pasajes positivos que ilusionaron a su entorno en el arranque del calendario. Ya en su presentación inicial en Australia, el piloto se ubicó al frente del pelotón durante los compases iniciales de la segunda competencia oficial del fin de semana.
A ello se sumaron un cuarto puesto en la carrera corta disputada en Miami y un sexto lugar en la competencia principal (Feature Race) en suelo canadiense, escenario donde además llegó a pulsear de igual a igual en la lucha por quedarse con la pole position. Más adelante en el año, en trazados exigentes como el de Bélgica, ratificó su capacidad de maniobra con una serie de sobrepasos destacados.