Fórmula 3
Pedro Clerot analizó su primer año en la Fórmula 3: rendimiento, paciencia y su continuidad en Rodin
El piloto brasileño cerró el campeonato de la FIA Fórmula 3 en el sexto puesto con cinco podios y su primera victoria en Madrid. Ya confirmó su continuidad en la estructura de Rodin Motorsport para 2027.

El paso de los rookies por la FIA Fórmula 3 exige una curva de aprendizaje pronunciada donde la gestión de las pocas oportunidades en pista resulta determinante. Pedro Clerot completó su primera temporada completa dentro de la categoría y logró posicionarse en el sexto puesto del campeonato de pilotos, un rendimiento que cumplió con las expectativas de su año de estreno y que ratificó su velocidad pura con cinco presencias en el podio.
Un cierre de año consagratorio en Madrid
La coronación del esfuerzo llegó en la última cita del calendario. El piloto brasileño, al volante del monoplaza atendido por Rodin Motorsport, se impuso en la Carrera Principal disputada en Madrid. Esa victoria representó un hito emocional y deportivo, sirviendo como recompensa a una campaña donde el ritmo de carrera estuvo presente de manera constante, a pesar de diversos obstáculos que condicionaron la sumatoria total de puntos.
El camino hacia ese primer triunfo incluyó podios destacados en escenarios tan disímiles y exigentes como Mónaco y Spielberg —donde estuvo cerca de firmar un doble festejo—, además de un sólido paso por Spa-Francorchamps. Con 2026 ya archivado, Clerot concluyó el certamen con la misma cantidad de unidades que Théophile Nael, quedando relegado al sexto lugar general únicamente por el criterio de desempate en favor del francés.
La gestión de los altibajos deportivos
Más allá de los resultados positivos, el año del brasileño también atravesó fases complejas, incluyendo una racha negativa donde acumuló seis competencias consecutivas fuera de la zona de puntos. Analizando esos momentos, el propio piloto reconoció que el aspecto mental y la capacidad de reseteo fueron fundamentales para no perder terreno en la clasificación general.
Factores externos jugaron un papel infortunado en momentos clave, como ocurrió en Monza, donde sendas actuaciones competitivas se diluyeron debido a un problema técnico y a un toque en pista ajeno a su control. Sin embargo, la estructura técnica de Rodin le aportó las herramientas necesarias para comprender la degradación de los neumáticos y exprimir el potencial del coche durante las competencias domingueras.
Ritmo de carrera como estandarte
Uno de los puntos más altos que dejó el monoplaza número 17 fue su notable velocidad final para remontar desde el fondo de la grilla. En varias oportunidades, complicaciones durante las sesiones de clasificación obligaron al equipo a largar desde posiciones retrasadas, más allá de la vigésima colocación, logrando avanzar de manera consistente hasta rescatar unidades importantes.
Para Clerot, el potencial a una vuelta siempre existió dentro del coche, aunque la falta de fortuna en momentos determinantes de los viernes impidió largar más adelante de forma sistemática. La comprensión de los neumáticos Pirelli y el trabajo conjunto con los ingenieros permitieron minimizar daños y capitalizar cada domingo.