Fórmula 1
Por qué Mercedes no puede usar chalecos refrigerantes en la Fórmula 1
George Russell explicó que el equipo de Brackley prioriza el desarrollo del monoplaza frente a una tecnología de refrigeración que aún presenta fallas técnicas.

El debate sobre la seguridad y el confort térmico de los pilotos en la Fórmula 1 volvió a instalarse en el centro de la discusión tras las declaraciones de George Russell. El piloto británico reveló que Mercedes descartó por completo el uso de chalecos refrigerantes durante la actual temporada, una decisión motivada tanto por restricciones presupuestarias como por limitaciones técnicas en el funcionamiento de estos equipos.
El impacto del límite de costos
Según explicó el competidor de la escudería de Brackley, destinar recursos a fabricar un chaleco que sea lo suficientemente robusto y confiable implicaría desviar fondos esenciales para las mejoras evolutivas del monoplaza. Bajo el actual reglamento financiero, cada partida presupuestaria se mide al milímetro, y en Mercedes consideraron que invertir en esta tecnología restaría margen de maniobra en el desarrollo aerodinámico y mecánico del coche.
Ante este escenario, Russell reconoció públicamente que le gustaría ver una mayor intervención de la Federación Internacional del Automóvil. Desde su perspectiva, el organismo rector debería contemplar una asignación presupuestaria específica por fuera del límite de costos destinada exclusivamente a este tipo de elementos de seguridad, o bien facilitar que un proveedor externo desarrolle un modelo estándar aplicable a toda la parrilla por igual.
Antecedentes de exigencia física extrema
La urgencia por encontrar soluciones térmicas efectivas no es nueva para el piloto británico. En la edición 2024 del Gran Premio de Singapur, disputado en el circuito callejero de Marina Bay, Russell y su entonces compañero de equipo Lewis Hamilton sufrieron cuadros severos de agotamiento y estuvieron muy cerca del golpe de calor debido a la exigencia física y a la ausencia de ingresos del auto de seguridad durante toda la competencia nocturna.
Ese episodio extremo funcionó como un claro detonante para que la categoría comenzara a evaluar alternativas orientadas a la refrigeración corporal a partir de 2025. Sin embargo, la implementación de estos dispositivos demostró ser mucho más compleja de lo previsto inicialmente en los talleres de los equipos.
Desafíos técnicos y uso voluntario
Lejos de ser una solución definitiva, los sistemas de refrigeración actuales presentaron inconvenientes operativos durante los Grandes Premios. Si bien logran bombear líquido frío alrededor del cuerpo durante los primeros tramos de la competencia, el fluido se recalienta con el correr de los minutos debido a las altas temperaturas del habitáculo.
Cuando esto sucede, el efecto se revierte y el piloto termina rodeado de líquido tibio, lo que empeora la situación térmica en lugar de aliviarla. Debido a esta falla de rendimiento a largo plazo, la utilización de los chalecos se mantuvo estrictamente voluntaria, dejando que cada escudería y competidor evalúe los riesgos y beneficios de llevarlos puestos.
Esta situación se cruza con una racha reciente compleja para la estructura alemana. El pasado 6 de octubre se conoció la rotura de motor que privó a Russell de pelear por el podio en Sepang, un traspié que dejó secuelas de bronca en el garaje dirigido por Toto Wolff. A esto se sumó la confirmación, el 7 de octubre, de que el piloto británico deberá afrontar penalizaciones en la grilla de partida en Singapur tras un nuevo fallo de motor, lo que obligará a la escudería a extremar los recaudos técnicos en un fin de semana crítico.