Fórmula 1
Rafael Cámara y los detalles de su visión: qué dice el reglamento de la FIA sobre el uso de lentes en la Máxima
El brasileño, confirmado en Haas para la temporada 2027, reveló que compite con miopía y astigmatismo. Cómo adaptó su carrera a la normativa internacional.

El ingreso de los nuevos talentos a la Fórmula 1 siempre trae consigo historias particulares vinculadas a la adaptación física y técnica que exige el escalón más alto del automovilismo mundial. De cara a la temporada 2027, el brasileño Rafael Cámara concretará su salto a la categoría como piloto de Haas, donde ocupará el asiento que dejará vacante Esteban Ocon. Con 21 años y una sólida formación dentro de la Academia de Ferrari, el joven de Pernambuco afrontará el desafío de pilotar monoplazas que superan los 350 kilómetros por hora con una particularidad reglamentaria y médica: compite utilizando anteojos debido a cuadros de miopía y astigmatismo.
Los detalles médicos y el desafío en pista
En una transmisión especial difundida por los canales oficiales de la categoría antesala, Cámara profundizó sobre las dificultades visuales con las que convive en su día a día como deportista de alto rendimiento. El piloto detalló que su graduación comprende valores específicos de aumento y que el astigmatismo genera un brillo pronunciado en las luces artificiales y naturales de los circuitos. Lejos de ser un impedimento aislado, convivir con esta corrección óptica requirió una adaptación constante a lo largo de su trayectoria en monoplazas.
El propio protagonista recordó una anécdota vivida en su etapa dentro de la Fórmula Regional, cuando un olvido lo obligó a disputar una sesión clasificatoria con anteojos tradicionales en lugar de sus habituales lentes de contacto. Según relató, la montura rígida reducía su visión periférica al punto de percibir una sensación similar a tener muros laterales muy cercanos, lo que le costó decimales clave en el rendimiento puro, aunque de todos modos logró cerrar el parcial en la segunda colocación.
El marco normativo de la Federación Internacional del Automóvil
Dentro del Código Deportivo Internacional de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el capítulo III de su Apéndice L —en su Artículo 1.7 referido al equipamiento de los corredores— establece con claridad que no existen restricciones técnicas que prohíban la corrección visual. La normativa avala de manera explícita la utilización de anteojos o lentes de contacto siempre que estén destinados a corregir la visión o proteger contra el deslumbramiento, debiendo figurar expresamente en la licencia internacional del competidor.
Asimismo, el examen ocular obligatorio contemplado en el Artículo 1.3 del mismo apéndice exige parámetros rigurosos de aptitud. Los aspirantes deben certificar una agudeza visual mínima de 1,00 en ambos ojos —con o sin corrección—, garantizar una distinción cromática segura para la lectura de banderas en pista, mantener un campo visual de al menos 120 grados y demostrar una visión estereoscópica completamente funcional para el cálculo de distancias a alta velocidad.
Antecedentes y opiniones en el paddock
La presencia de corredores con correcciones visuales en la máxima categoría no constituye una novedad histórica. Voces experimentadas del ambiente como el español Pedro de la Rosa han señalado que, si bien las lentes de contacto resultan una opción cómoda y extendida, los anteojos tradicionales continúan siendo elegidos por algunos competidores a pesar de riesgos específicos como el empañamiento en condiciones de lluvia. En las últimas décadas, nombres como Sébastien Bourdais, Esteban Gutiérrez, Rolf Stommelen y Jacques Villeneuve debieron lidiar con el escrutinio público y las exigencias ópticas de la competición.